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Contexto socio - histórico


Los trabajos que vamos a desarrollar en nuestro blog tienen como protagonistas los millones de hombres y mujeres que vivieron entre 1900 y 1945. Ellos, en su quehacer cotidiano, fueron los principales artífices de los grandes acontecimientos que aparecen en los libros de Historia, y a ellos debemos, en gran medida, el mundo que hoy tenemos.

El período en el que nos encontramos, a pesar de su brevedad, es fundamental para comprender el mundo actual. Básicamente, un gran acontecimiento se desarrolla en estos cincuenta años: el derrumbe del liberalismo político, económico y social triunfante en el siglo XIX y la búsqueda de alternativas a ese modelo liberal de organización de la vida de la sociedad occidental.

¿A qué cuestiones políticas, económicas, sociales y culturales tuvieron que enfrentarse los hombres y mujeres que nacieron, crecieron, vivieron y murieron entre 1900 y 1945? Si bien el período puede parecer breve desde el punto de vista del tiempo histórico, no fue así la profundidad e intensidad de los acontecimientos que en él se desarrollaron:

La 2ª Revolución Industrial llevó a las principales potencias –tanto las europeas, como otras, EE.UU y Japón- a una feroz carrera por el control de mercados y recursos que desembocó en la I Guerra Mundial.
Este conflicto se interpreta como la desaparición definitiva de las estructuras liberales del siglo XIX.
Este proceso histórico protagonizado por el pueblo ruso plantea la primera alternativa al liberalismo imperante en el siglo anterior. La nueva ideología socialista, aparecida como consecuencia del fuerte conflicto de clases planteado entre la burguesía y el proletariado, se erige en una opción creíble de organización de la sociedad, que se plasma en la construcción del nuevo Estado soviético. 
Es la manifestación más clara y evidente del derrumbe del liberalismo económico del siglo XIX.
Tras el derrumbe del liberalismo y el triunfo del comunismo, surge una tercera alternativa, los totalitarismos, que durante dos décadas, aproximadamente, van a luchar por pervivir en un mundo inestable. Esta profunda sacudida ideológica tiene su reflejo en el triunfo del Fascismo italiano, el Nazismo alemán y otras ideologías extremistas en la mayor parte de Europa, mientras que la democracia como sistema político resiste, con grandes dificultades en los países en los que estaba más consolidada, Gran Bretaña y Francia (La crisis de las democracias occidentales).
Fue resultado de todas las tensiones y desequilibrios ideológicos y económicos a los que se ha venido haciendo referencia. Fue un conflicto terrible que marcó la vida de millones de personas, que dejó tras de sí un reguero de muerte y destrucción, con la mayor tragedia vivida por la humanidad hasta entonces, el genocidio nazi contra los judíos, pero cuya consecuencia más importante fue la construcción de unas nuevas reglas de juego, no exenta de dificultades, para organizar la vida de los hombres y mujeres de las próximas décadas.

¿Cómo vivieron los españoles este período?

Tras el profundo retraso en el que se vio sumida España en el siglo XIX, por la pervivencia de estructuras sociales y políticas propias del Antiguo Régimen, en los inicios del siglo XX, España acorta distancias respecto al resto de Europa. Es en estas tres primeras décadas del siglo XX, cuando se consolidan las estructuras económicas de la Revolución Industrial, la sociedad se transforma y la economía experimenta un destacado crecimiento. Pese a todo, el país sigue siendo predominantemente agrario, y su industria, a pesar del crecimiento experimentado en el período de la I Guerra Mundial, sigue siendo atrasada y poco competitiva, y con graves desequilibrios regionales y sectoriales. Pero lo que hace que España no logre avanzar al ritmo del resto de países más avanzados de Europa es la pervivencia del viejo sistema de la Restauración diseñado por Cánovas, que se convierte en un pesado lastre que hunde al país y a todos sus habitantes en una profunda crisis.
La no aceptación de las nuevas fuerzas sociales que impulsaron las transformaciones económicas y sociales, por parte de las viejas estructuras políticas españolas, explica que el reinado de Alfonso XIII (1902-1931), sea un período de gran inestabilidad política. Los partidos dinásticos (Conservadores y Liberales) se reparten impunemente el poder en un sistema caciquil en el que se resisten a dar cabida a otras fuerzas sociales (Republicanismo, Obrerismo, Nacionalismo). El Ejército, una vez más, va a apropiarse de un papel que no le corresponde y a erigirse en garante falso de una estabilidad política totalmente irreal. Otros conflictos, el problema colonial con Marruecos y el impacto de la I Guerra Mundial, afectan de lleno la vida política española, que vivirá unos años de fuertes tensiones: procesos revolucionarios de 1917 y la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930).
Durante estos años se vivió una oportunidad única para modernizar el país. Se tuvo la impresión que las nuevas fuerzas sociales habían logrado deshacerse de las viejas estructuras y estaban en el camino de transformar económica, política y socialmente al país. Sin embargo, las circunstancias no fueron fáciles: la crisis económica internacional de los años treinta, el ascenso de los totalitarismos en Europa y el triunfo de la revolución comunista en Rusia, crearon un marco de inestabilidad internacional que se vio reforzado en el interior de España por la conflictividad social, la lentitud de las reformas y la oposición de los grupos conservadores. Inevitablemente, el país se vio avocado a un conflicto grave que marcaría su Historia durante décadas.
De nuevo, como había ocurrido tantas veces en el siglo XIX, fueron los militares, con el apoyo de las fuerzas sociales más reaccionarias y conservadoras, el que se erigió en “salvador” de la vida española. El golpe de Estado del 18 de julio de 1936, uno de tantos que había vivido el país desde hacía décadas, se planteó como la salvación de la vida de los españoles. Pero a la altura de 1936, gran parte de la sociedad española se resistió a esa “salvación”, el resultado fueron tres años de guerra atroz, que, a pequeña escala, reflejaba el conflicto que se estaba planteando en el resto de Europa, totalitarismo frente a democracia. 
Al contrario que en Europa, en España se hicieron con la victoria las fuerzas más conservadoras. El Ejército se impuso y se inició un período de dictadura militar que duraría hasta 1975, con la muerte del general Franco. Los primeros años de la posguerra fueron verdaderamente dramáticos para gran parte de la sociedad española, a la ruina y miseria a la que había conducido el país tres años de guerra civil, se unió la política de un régimen que hizo de la represión a los vencidos su principal arma de convicción. El asesinato, la cárcel, el exilio marcó la vida de miles de españoles que no tuvieron ninguna oportunidad en el nuevo régimen. Las consecuencias del conflicto y de la primera posguerra han pervivido en la memoria colectiva de la sociedad española hasta nuestros días (Recuperación de la Memoria histórica del franquismo).

Herramientas de interés para el estudio de la Historia:





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